Promoción, territorio y vino se unen en un proyecto que sigue creciendo año tras año.
Una treintena de eventos y miles de copas servidas confirman el éxito de Catando emociones garnacha como herramienta de promoción de los vinos de la tierra.
Borja, 7 de agosto de 2026
Desde su puesta en marcha, “Catando emociones garnacha” se ha consolidado como uno de los proyectos de promoción enoturística más singulares de La Ruta del Vino La Garnacha.
Su principal valor reside en un formato innovador y audaz, que va mucho más allá de la tradicional cata de vinos. Cada evento propone un maridaje entre la cultura del vino y una temática diferente —historia, arte, patrimonio, literatura, viajes, ciencia, gastronomía, naturaleza, música o cualquier otra disciplina—, convirtiendo cada encuentro en una experiencia enriquecedora para los asistentes.
Para ello, cada edición cuenta con un invitado o invitada de prestigio, especialista en la temática elegida, que comparte sus conocimientos y aporta una visión diferente, haciendo que el vino dialogue con la cultura y el conocimiento. Este planteamiento ha permitido atraer a un público muy diverso desde el nacimiento del proyecto, y ofrecer experiencias originales que sorprenden y fidelizan.
Nuevas tendencias, nuevos formatos
La evolución del programa dio un nuevo paso con la incorporación de tres formatos: el “Tardeo garnacha”, el “Vermut garnacha” y el “Garnacha&Music” (éste último aspirando a ser un festival en el propio territorio) donde la música adquirió un protagonismo especial. Desde entonces, la música en directo y las sesiones de baile se han convertido en un elemento vertebrador de “Catando emociones garnacha”, aportando un ambiente festivo y participativo que invita a prolongar la experiencia, compartirla y disfrutar del vino de una forma cercana y desenfadada. Así, cada evento culmina con un espacio pensado para la convivencia, el baile, la música y la generación de comunidad, reforzando así el carácter experiencial del programa.
A lo largo de estos años se han celebrado 29 eventos en 18 municipios del territorio, acercando nuestros vinos a casi 2.000 personas y convirtiendo cada actividad en una oportunidad para descubrir las bodegas, conocer sus referencias y fomentar el consumo de los vinos de la Denominación de Origen Campo de Borja.
A todo ello se suma un importante valor diferencial del proyecto: su carácter itinerante. Catando emociones garnacha recorre los municipios adheridos a La Ruta del Vino La Garnacha. Esta vocación de proximidad permite adaptar cada edición a espacios muy diversos, desde una bodega de última generación hasta el propio viñedo o un entorno natural, convirtiendo cada escenario en una experiencia única, además de todo un reto logístico, y reforzando el vínculo entre el programa y el municipio que lo acoge.
Un proyecto dinamizador
El programa ha contado con la participación de las bodegas pertenecientes a La Ruta de Vino de España La Garnacha, que han sido protagonistas de las diferentes actividades desarrolladas. La presencia acumulada de las bodegas refleja una participación muy repartida, con un total de 38 participaciones, distribuidas entre Borsao, Bodegas Aragonesas, Pagos del Moncayo, Bodegas Ainzón, Bodegas Román, Bordejé y Palmeri Sicilia.
Pero, además de ser una excelente herramienta de promoción, “Catando emociones garnacha” también genera un retorno económico directo para las bodegas. Durante estos eventos se han servido un total 4.940 copas de vino, lo que ha supuesto la adquisición aproximada de 826 botellas, con una inversión cercana a los 5.000 euros, destinada íntegramente a la compra de vino a las bodegas participantes.
Por otro lado, el programa también ha supuesto una inversión cercana a 6.000 euros en el territorio mediante la adquisición de tapas elaboradas con productos de proximidad (Km 0), concebidas para maridar los vinos servidos en cada evento y, de este modo, impulsar la economía local, fomentar el consumo de productos de cercanía y contribuir al desarrollo del tejido empresarial de La Ruta del Vino La Garnacha.
A este retorno directo al sector bodeguero hay que añadir un impacto mucho mayor, aunque difícil de cuantificar: la difusión de las marcas, el descubrimiento de nuevas referencias por parte del consumidor, la prescripción de los propios asistentes, la dinamización de los municipios anfitriones y el fortalecimiento de la imagen de La Ruta del Vino La Garnacha como un destino enoturístico innovador y de calidad.
Los datos ponen de manifiesto que “Catando emociones garnacha” es mucho más que un ciclo de eventos. Es una herramienta de promoción, comercialización y dinamización territorial que une vino, gastronomía, cultura, música y patrimonio para ofrecer experiencias memorables y seguir posicionando a nuestros vinos como los auténticos protagonistas del territorio.
La implicación del sector bodegas ha sido y seguirá siendo fundamental para continuar haciendo crecer un programa que, año tras año, demuestra que el enoturismo es una de las mejores formas de acercar la garnacha al consumidor y generar nuevas oportunidades para todo el territorio.
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